Guadañas y Sudor.
En el pueblo de los Muermos, durante las décadas de los sesenta y setenta, dos hombres se encargaban de mantener el césped en áreas verdes de las calles y también de la cancha del estadio municipal. Premunidos con sus respectivas guadañas realizaban un trabajo duro y físico, pero lo hacían con orgullo y dedicación.
Don Dagoberto Godoy y Don Demetrio Triviño, empleados de la municipalidad del pueblo, se encargaban de mantener el césped corto y bien orillado. Con sus guadañas de hoja afiladas y un astil largo de madera, cortaban la hierba con precisión y eficiencia, demostrando su habilidad y practica adquiridas a lo largo de los años.
Un día soleado de verano, don Dagoberto y don Demetrio salían temprano de sus casas, con sus guadañas al hombro, listos para enfrentar el trabajo del día. Caminaban por las calles del pueblo y donde el pasto estaba largo, se detenían para cortarlo y en un trabajo sincronizado entre ellos avanzaban varias cuadras por día. El sonido de las guadañas cortando la hierba verde era un ritmo constante que acompañaba su trabajo, solo se detenían para afilar la hoja del metal con una lima redonda.
Don Dagoberto y Don Demetrio eran conscientes de la importancia de su trabajo para el pueblo. Sabían que mantener el pasto cortado no solo embellecerían las calles, sino que también contribuía la buena salud pública al prevenir la proliferación de vectores. Pero con el tiempo las cosas cambiaron. Con el avance de la tecnología la municipalidad decidió invertir en equipos mecánicos modernos para cortar el pasto, lo que permitió aumentar eficiencia, fue oportuno también ya que el pueblo había experimentado un relativo crecimiento y aumento en sus áreas verdes. Don Dago y don Demetrio vieron reemplazados sus oficios con la llegada de máquinas cortacésped y sus queridas guadañas debieron ser colgadas entre los tijerales de la bodega municipal, como un recuerdo de una época pasada.
Aunque las guadañas la herramienta de trabajo de Don Dago y Don Demetrio ya no cortan el pasto en las calles de Los Muermos su recuerdo sigue vivo en el pueblo. La historia de estos trabajadores es un recordatorio de la importancia del trabajo manual que hacían antiguamente y su dedicación a la comunidad.
La guadaña que cortaba el césped pueden ser un recordatorio del pasado, pero la historia de don Dagoberto y don Demetrio sigue siendo relevante hoy en día. Fueron un ejemplo por su dedicación y trabajo arduo y su legado permanece en la memoria del pueblo, convirtiéndose en una parte valiosa de las crónicas Muerminas.