• 17 de Abril

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Opinión de Sor Encarnación Escudero.

Conocida afectuosamente en Los Muermos como la Madre Escudero, es la presidenta de la fundación, del colegio Ramón Ángel Jara comparte su experiencia desde su llegada a Chile en 1969.

Sor Encarnación Escudero.


Conocida afectuosamente en Los Muermos como la Madre Escudero, es la presidenta de la fundación, del colegio Ramón Ángel Jara comparte su experiencia desde su llegada a Chile en 1969. La congregación de religiosas del sagrado corazón de Jesús había fundado el colegio en 1952. Las primeras hermanas que llegaron a Los Muermos lo hicieron con gran sacrificio, dejando atrás su país natal.

Desde Catilla y León, en España la madre Escudero recuerda que, durante su noviciado, “la congregación les preguntó, quien estaba dispuesta a viajar a otro país. Sin dudarlo fui la primera en levantar la mano, me ofrecí para venir a Chile, a Los Muermos”.

Durante muchos años se dedicó a la docencia, profesora junto a otras hermanas recordando a Boedo, Zapico, de las Heras, Toledo, Honorata García-Esteban, Azocar, Sánchez, Santa María y sor Celia Collipal, explica la madre Escudero, todas con un ideal común de impartir educación, valores y conocimientos.

Desde aquellos años, Los Muermos ha experimentado muchos cambios, lo recuerda la Madre. Antes, los caminos no estaban pavimentados como ahora y el viaje desde Puerto Montt era complicado, porque desde el puente del rio Maullin hasta Muermos en las cuestas donde el lodo y el barro atascaban las ruedas deteniendo la micro, en ese momento los hombres se bajaban para empujar y ayudarla a subir el pesado vehículo.

Otros cambios que recuerda fue precisamente la industria lechera que funcionó por varios años al igual que el tren, que eran parte de la vida del pueblo. En un incidente divertido cuando “las hermanas subían al tren, su toca, chocaba con las puertas estrechas del vagón y su hábito religioso se les salía. Esos detalles me evocan recuerdos de Los muermos de aquellos años”. 

Además, “creo que el respeto y la consideración que existía en el pasado son valores que se apreciaban más y mejor en ese entonces que en la juventud actual” agregó la Madre Escudero.

Finalmente, solo “Dar las gracias al Señor Jesús que en sus designios nos trajo hasta aquí y en esa entrega lo hicimos con mucho amor”.