Opinión de Don Alberto Díaz Jara
Conocido afectuosamente como Don Tito Díaz, fue alcalde de Los Muermos, hijo de agricultores del sector de Cululil, quienes decidieron vender sus tierras y mudarse a Los Muermos, donde don Tito pasó su infancia y forjó su vida, nos cuenta para estas crónica don Tito.
Por la década del treinta los primeros habitantes se asentaron en el fundo conocido como Los Muermos o Ulmos. Pronto corrió la voz de que el tren llegaría a la localidad y que impulsó la llegada de más personas y familias al lugar, marcando el inicio en nuestra historia muermina.
Se sabía que originalmente el tren estaba proyectado para llegar hasta Maullin, pero el proyecto se detuvo en Los Muermos. La idea inicial era llegar con el tren hasta Quillahua donde estaba la carbonífera. Sin embargo, un incendio en la mina provocó su cierre definitivo, jamás se pudo sofocar el siniestro. Finalmente, el terremoto sello su destino, sepultado para siempre la veta bajo las aguas.
Recordando personajes importantes que hicieron historia en nuestro pueblo se puede destacar la de don Braulio Oyarzo Asencio casado con la señora Herminia Téllez. Él fue el dueño de los terrenos donde hoy se ubica el pueblo. Con una visión innovadora y un compromiso con la comunidad, don Braulio realizaba las mediciones de los predios, para los vecinos con un lazo, como única unidad de medida que tenía y con la condición que sus nuevos propietarios debían crear y mantener una hermosa huerta en el lugar. De esta manera inculcaba el espíritu de un entorno bonito y próspero.
La instalación de alumbrado con farolas a parafina, fue un adelanto en el mejoramiento y visibilidad en las calles, donde se había dotado con un farolero para estas funciones, el vecino era don Segundo Trujillo, quien todas las tardes encendía sus farolas. Otro personaje que merece ser recordado es don Nolasco Paredes, conocido cariñosamente como don Laco, casado con la señora Sara. Don Nolasco quien trabajó también en la construcción del tren tuvo el honor de ser el primer banderillero y guardavías contratados por ferrocarriles, quien posteriormente se dedicó al comercio.
Un episodio un tanto negativo en la historia de Los Muermos es necesario hacer ver. En el pasado nuestra comuna fue escenario de una intensiva explotación de la madera en la cordillera del Sarao; que diezmó valiosas especies como alerce, coihues y ulmos. Grandes volúmenes de preciosa madera salían de la zona, transportados precisamente por el tren. Aunque esta actividad generó un gran progreso para la zona también causó un enorme daño al bosque nativo, sentenció al final de sus palabras don Tito Díaz.