La casa de la imagen corresponde a la vivienda que albergó la primera oficina de correos de Los Muermos
La historia de la primera oficina de correos, en Los Muermos, es un relato fascinante que destaca la colaboración y generosidad de sus primeros habitantes. Aunque no hay registros detallados disponibles, la narrativa se basa en la información proporcionada por la distinguida educadora la señorita Elda González Bórquez, quien compartió sus recuerdos sobre este tema, ofreciendo un testimonio fiel de la historia local.
En los albores del pueblo cuando apenas comenzaba a tomar forma, la necesidad de comunicación con otras partes del país y el mundo, era crucial para el desarrollo. En este contexto, según el relato de la señorita Elda, fue precisamente su padre, don Nemesio, un visionario y uno de los primeros habitantes del pueblo, fue quien decidió ceder su propia casa como sede temporal para la oficina de correo postal. Este gesto reflejaba su compromiso con el progreso y la conectividad de la comunidad, marcando un hito importante en la historia de Los Muermos.
La casa de don Nemesio, una vivienda de madera con un jardín en la entrada principal, ubicada en la calle Pablo Téllez de esta misma localidad, fue precisamente ahí donde se estableció la sede del primer correo postal del pueblo. Esta histórica vivienda, es un testimonio del legado de don Nemesio y su contribución al desarrollo del pueblo. Actualmente, reside en ella su heredera directa, quien custodia con orgullo la historia y patrimonio familiar.
Con el paso del tiempo, a media que el pueblo crecía y se desarrollaba, la oficina de correos se trasladó al centro de la ciudad, llevándose consigo la historia y los recuerdos de aquellos primeros días. El nuevo edificio diseñado con un estilo arquitectónico característico de la época, se convirtió en un referente en la comunidad y permaneció en ese lugar durante muchos años. Aunque ahora la oficina de correos ha cambiado de ubicación y se encuentra en la calle José Miguel Carrera, continúa desempeñando su papel como parte importante de servicios postales para la comunidad.
Vale recordar que, cuando el edificio donde se ubicó la oficina de correo frente a la plaza de Los Muermos, ahí mismo en la vereda del lugar, estuvo instalado un clásico buzón, metálico cilíndrico de color verde, equipado con una ranura en la parte superior que permitía a los vecinos depositar sus cartas y sobres para su posterior envío. En aquella época por la década de 1970 el señor Ruiz estuvo a cargo de la administración de la oficina de correos del pueblo. Sus hijos Hugo, Régulo y el mayor de ellos apodado cariñosamente “papín”, se destacaban por ser jóvenes sociables, siendo amigos de muchos en la comunidad, posteriormente se mudaron a la ciudad de Valdivia. Este relato es un homenaje a la memoria de tiempos pasados, donde la nostalgia y el cariño por la historia local se entrelazan para preservar el legado de la comunidad, en las Crónicas Muerminas (MR).