• 11 de Octubre

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En el sur de Chile, hasta unas décadas atrás, el sombrero era un accesorio indispensable en la vida diaria de sus habitantes y para los muerminos, no fue la excepción. Los sombreros de ala larga y especialmente los de ala corta gozaban de gran popularidad, convirtiéndose en un símbolo de estilo y elegancia para los vecinos de aquella época.

Los sombreros eran valorados por su capacidad de soportar las duras condiciones climáticas de la zona, que incluían lluvias a veces torrenciales, escarchas heladas durante los inviernos gélidos y la protección contra el sol implacable del verano. Los muerminos valoraban especialmente aquellos sombreros que presentaban una imagen de unos castorcitos en el forro interno. Estos sombreros eran muy apreciados por su excelente manufactura y materiales de alta calidad, lo que los hacia destacar de otros.

Era habitual ver a los hombres luciendo sus sombreros puestos, ya fuera mientras trabajaban en el campo o caminando por las calles del pueblo. Solían levantar el sombrero en señal de saludo y respeto, cuando se encontraban con alguien. Además, al entrar a una vivienda, era costumbre quitarse el sombrero como muestra de cortesía y consideración hacia los dueños de casa.

En aquella época, ciertos refranes populares destacaban la importancia del sombrero en la cultura y las normas sociales. Por ejemplo, si un invitado olvidaba quitarse el sombrero al ingresar a una casa, el dueño podría decir “el techo no lo puedo levantar”, dando a entender con humor al invitado que estaba trasgrediendo una regla de cortesía. La expresión “colgar el sombrero” era un dicho popular que se empleaba para describir el momento que alguien se jubilaba o dejaba de trabajar. La frase “me saco el sombrero”, aunque originada en una época en que el sombrero era parte del vestuario diario, continúa siendo una expresión vigente y poderosa para manifestar admiración y respeto por los logros notables de alguien.

En la vestimenta tradicional de aquella época, el sombrero para los hombres y el velo para las mujeres eran accesorios de gran importancia. Los sombreros servían de protección a las inclemencias climáticas, mientras que los velos, especialmente el velo negro utilizados en contextos religiosos, no solo añadían elegancia a sus atuendos de las mujeres, sino que también representaban su respeto, devoción y espiritualidad, constituyendo un símbolo profundo de su identidad y creencias.

La popularidad del velo y del sombrero disminuyó con el paso de los años y hoy en día se han convertido en accesorios poco comunes. A pesar de esto los antiguos pobladores conservarán el recuerdo de estos estilos de moda con sus sentimientos de nostalgia, considerándolos una parte valiosa de la cultura y de las tradiciones legadas de nuestros antepasados para crónicas Muerminas.