Talabartería muermina, un capítulo cerrado.
En la comunidad muermina, hasta hace unos años atrás, un oficio que fue fundamental para la vida cotidiana de sus habitantes ha caído en el olvido. La talabartería, un arte que requiere habilidad y dedicación, ha sido relegada a la memoria de unos pocos. Después de que el ultimo talabartero del pueblo ya no está presente y su tradición desapareciera, el legado de este antiguo oficio parece estar en peligro de perderse para siempre.
El talabartero, maestro en su arte, diseñaba y fabricaba aperos para las cabalgaduras, brindando un servicio personalizado a los parroquianos del pueblo. Utilizando cuero de vaca de alta calidad, curtido en piedra alumbre, fabricaba las monturas, las riendas y estribos para los caballos del terruño. Los estribos debían ser de maderas nobles como ciruelillo, notro o avellano, al igual que la estructura interna de la silla de montar. El talabartero, creaba el pretal, la protección al roce en la barriga del caballo, entregando comodidad y estabilidad al jinete. Además, trabajaba cortando cuidadosamente lonjas de cuero de costilla, para crear las riendas y la propia fusta, resistentes y duraderas.
Con un conjunto limitado, pero preciso de herramientas: tijeras para cueros, cuchillos afilados, chairas, limas y leznas, el talabartero creaba una montura en unos pocos días, aprovechando su destreza manual para trabajar desde su hogar.
La talabartería, aunque ya no se practique en el pueblo, es un recuerdo nostálgico. El oficio de talabartero, que una vez se desarrolló en Los Muermos, se extinguió con el tiempo y con la partida del señor Rogel, se perdió una tradición artesanal. Recordado talabartero que tenía su taller, su negocio ubicado en la calle Manuel Rodriguez al lado de la casa de don Fidel Mansilla y su esposa la señora Afrodita, una talentosa costurera, son recordados por sus habilidades y creatividad. Un tributo a los artesanos del pasado cuyo trabajo y dedicación siguen vivos en la memoria colectiva del pueblo, como un recordatorio y parte de la historia de los que formaron la identidad local, en crónicas Muerminas.